UN POCO DE HISTORIA

En Cádiz encontramos dos antecedentes de la que luego sería la Escuela de Nobles Artes. El primero en 1777 cuando la Congregación de San Eloy del Colegio y Arte de Platería decide crear y mantener una Escuela de Dibujo ya que en la ciudad no existía ningún organismo docente de carácter artístico. La Escuela de Dibujo del Gremio de Plateros que funcionó entre 1777 y 1783, tuvo su primer director en la persona del escultor D. José Fernández Guerrero, cuya labor docente y orientadora en estos primeros años fue de vital importancia por lo que supuso de iniciativa. Desde sus inicios se impartieron clases no sólo a los aprendices del gremio, sino además con carácter público, lo que provocó un aumento del alumnado que desbordó las posibilidades económicas de mantenimiento por parte del Gremio de Platería, lo que desembocó en el cierre de la Escuela a los seis años de su creación.

El segundo precedente de la futura Escuela de Nobles Artes lo encontramos en la Escuela de Dibujo, Aritmética y Geometría fundada por el Conde O¨Reilly, noble ilustrado de origen irlandés amante de las artes y comprometido con los problemas de la ciudad de Cádiz. La nueva institución tuvo su sede en la casa de la Misericordia u Hospicio y tenía carácter gratuito. Es esta Escuela de Dibujo el antecedente más directo de la de Nobles Artes de Cádiz, ya que obtuvo brillantes resultados artísticos y docentes y un elevado número de alumnos. Vistos estos buenos resultados, el gobernador junto con el Ayuntamiento solicita fundar la futura Escuela de Nobles Artes.

La inauguración oficial de la Escuela de Nobles Artes de Cádiz tuvo lugar el 27 de marzo de 1789 y fue presidida por el gobernador, don Joaquín Fonsdeviela junto con las autoridades políticas y religiosas más destacadas. Las clases comenzaron con las asignaturas de Dibujo del antiguo, Dibujo del natural, Arquitectura, Aritmética y Geometría y la asistencia de cuatrocientos alumnos aproximadamente. Su finalidad: la enseñanza artística y de otras materias. Esta primera época puede calificarse de fructífera desde el punto de vista docente, artístico y de régimen interno  y se caracteriza por el esfuerzo de sus directivos y profesores para mejorar la joven Escuela y  consolidar la organización y estructura interna de la misma. Hay que señalar el acierto que supuso la elección de los primeros profesores que formaban parte de la élite artística gaditana de la época. En estos primeros años se crea la biblioteca del centro que irá creciendo progresivamente, se premia a los alumnos destacados y se beca a los más sobresalientes. Gracias a donaciones particulares la escuela incrementó sus bienes materiales, tales como libros, cuadros o vaciados de esculturas clásicas. El auge de la Escuela llegó al punto de enviar pensionados a Roma o París.

Ya en el siglo XIX, y debido al empuje de los cambios económicos y sociales que acontecen tanto en España como en Europa a lo largo del siglo XVIII, la influencia y el prestigio de los gremios decaen. Los últimos reglamentos gremiales fueron emitidos durante el reinado de Carlos III.

Por Real Decreto en 1810 se manda establecer en Madrid un Conservatorio de Artes y Oficios para facilitar y mantener los medios de fomentar la industria nacional y contribuir a la perfección de las artes y los oficios.

Las Cortes de Cádiz, en 1812, siguiendo el ejemplo francés, empiezan a dictar medidas que afectaban a la desaparición de las corporaciones gremiales, lo que supuso, junto con el creciente progreso industrial y técnico, un duro golpe para las enseñanzas y la educación de los artesanos, especialmente en los oficios artísticos.

Las enseñanzas artísticas se normalizaron en 1824, con el funcionamiento en Madrid del citado Conservatorio de las artes, que constituye el primer cimiento oficial de la enseñanza de las artes y los oficios. De este modo, las enseñanzas artísticas pasan a ser subsidiadas por el Gobierno a la par que por las Sociedades Económicas de Amigos del País, con un plan de estudios orales y prácticos en talleres. Los estudios que impartían, aunque de rango académico inferior y dirigidos a las clases populares, suponen uno de los precedentes esenciales tanto en el ámbito jurídico como académico, para las actuales  Enseñanzas de Artes Plásticas y Diseño.

Estos centros e instituciones fueron pioneros en estas disciplinas, al tiempo que compensaron la falta de estas enseñanzas en España, cubriendo, además, el vacío existente en el sistema educativo español entre la instrucción publica primaria y las enseñanzas universitarias.

Normativamente, las enseñanzas artísticas, han estado presentes en nuestro ordenamiento jurídico desde 1857 con la conocida como Ley Moyano. En 1895 se establecen dos niveles para las enseñanzas de Artes y Oficios: general (grado elemental) y profesional. El grado profesional se divide en dos secciones: Técnico Industrial y Artístico Industrial. En la sección Artístico Industrial se configura  un nivel de enseñanza superior que, mediante reválida, permite obtener el Título de Perito Artístico Industrial.

En el ámbito gaditano el exitoso periodo inicial se verá truncado por la invasión francesa y la Guerra de Independencia. Puede apreciarse una clara vinculación entre la  Escuela de Nobles Artes y la historia de la ciudad  de Cádiz y por extensión a la historia general de España. Por ello no debe extrañarnos que los más tristes momentos de penuria económica coincidan con el final y la posguerra de Independencia, y que sus enseñanzas se vuelvan más rígidas y academicistas durante la restauración del absolutismo fernandino.

En esta época hay que situar el fracasado intento de convertir la Escuela en Academia en el año 1811 y que no se verá coronado con el éxito hasta el año 1842, en que la Escuela de Nobles Artes es elevada a la categoría de Academia Nacional Gaditana, iniciando así un nuevo periodo en su andadura histórica y en su emplazamiento, ya que desde 1838 tiene su sede en el antiguo convento de San Francisco, hoy Museo de Bellas Artes. (1)

El siglo XX se inicia con un nuevo hito en este proceso de evolución de las enseñanzas artísticas y profesionales: en 1900 un Real Decreto modifica la denominación de las Escuelas de Artes y Oficios por la de Artes e Industrias al reorganizar y fundir las Escuelas de Artes y Oficios con las Escuelas Provinciales de Bellas Artes. El objetivo que se perseguía era orientar a estas últimas en una “dirección más provechosamente positiva para el país y enseñar y propagar aquellas industrias, sobre todo artísticas que son desconocidas o están poco propagadas en España”.

 La unión de las escuelas Industriales con las de Arte no durará mucho: la reforma de 1910 las convierte en dos tipos distintos de centros, Escuelas Industriales y Escuelas de Artes y Oficios, impartiendo estas unas enseñanzas que pronto se convertirán en asignaturas de libre elección por parte del alumnado. Esta situación se prolonga hasta la reforma de 1933 con la que se establece un nuevo plan de estudios con tres cursos comunes de Enseñanza General y dos de Especialidad (Comercial, Técnica, de la Mujer, Artística, Pintura y Escultura).

En 1963 un nuevo plan de estudios impone un modelo educativo distinto: se abandona por primera vez el concepto de enseñanza destinada a obreros y artesanos y se establecen cursos regulares al final de los cuales, el alumno que los haya superado, obtiene un título que sirve de prueba de la formación alcanzada. Este Plan de 1963 viene a significar el intento de superar la orientación tradicionalista que envolvía a este sector, para ocupar el lugar que en ese momento se demandaba: la formación de hombres y mujeres no sólo capaces de ejecutar sino también de concebir, diseñar e impulsar el desarrollo artístico en los nuevos ámbitos profesionales. Los alumnos que acudían entonces a las escuelas de Artes y Oficios eran, por una parte, trabajadores artesanos que intentaban perfeccionar su oficio, por lo que compartían esta asistencia nocturna con su trabajo durante el día y, por otra, un grupo cada vez mayor que asistía durante el día y aspiraba a una formación artística cada vez más completa y especializada. Los Cursos regulares del llamado Plan del 63 comprendían tres Cursos Comunes, dos de Especialidad y un examen de Reválida. Superados estos estudios  obtenían el título de Graduado en Artes Aplicadas, sin que se les reconociera nivel de equivalencia alguno  con el resto del sistema educativo.

Debido, de un lado, a la gran duración del Plan de Estudios de 1963, cinco años más el examen de Revalida, y de otro a la mejor preparación de los alumnos que terminaban estos estudios, son las propias Escuelas en las que se impartían estas enseñanzas las que inician procesos de transformación y actualización de las mismas, para tratar de adaptarlas a las demandas sociales, al panorama existente y al progreso científico y técnico. Estas iniciativas y transformaciones internas tendrán su reconocimiento en los Planes Experimentales, que se fueron aprobando a partir de 1988, para renovar los Cursos Comunes y las Especialidades.

Con la Orden ministerial de 21 de abril de 1988 se acaba con la falta de equiparación de las titulaciones correspondientes a las enseñanzas de artes plásticas y diseño al sistema educativo general, rompiéndose, en parte, esa desconexión existente y que tanto obstaculizaba la transición a otros niveles educativos y la equiparación  a efectos profesionales de sus titulados.

La última reforma de las Escuelas de Arte, hasta el momento, se produjo a mediados de la década de los ochenta, cuando las tendencias renovadoras y  experimentales dominantes en amplios sectores del país cristalizaron en la L.O.G.S.E., cuyo artículo 46 indica: “Las enseñanzas de las artes aplicadas y de diseño comprenderán estudios relacionados con las artes aplicadas, los oficios artísticos, el diseño en sus diversas modalidades y la restauración de bienes culturales”. Los centros pasan a denominarse Escuelas de Arte y en ellos se imparten Ciclos formativos y Bachillerato Artístico.

En la Escuela de arte de Cádiz el Bachillerato Artístico se implantó en el curso 1995-1996, contando en la actualidad con tres grupos de Primer Curso y dos grupos de Segundo Curso.

Los Ciclos Formativos se imparten desde el curso 1998-1999. Tienen una duración de dos años, el segundo de los cuales incluye Prácticas de Empresa. La Escuela de Arte de Cádiz cuenta con una amplia oferta educativa: Ciclo Formativo de Grado Medio de Abaniquería (único en España) y Ciclos Formativos de Grado Superior de Cerámica Artística, de Grabado y Técnicas de Estampación, de Mobiliario, de Gráfica Publicitaria, de Estilismo de Indumentaria y de Proyecto y Dirección de Obras de Decoración.

El curso 2012/2013 queda marcado en la historia de la institución docente por su traslado al complejo educativo “Casa de las Artes” en extramuros, en un nuevo barrio surgido de la urbanización de los terrenos ociosos de los Astilleros de Cádiz, concretamente en el número 3 de la Avda. de las Cortes, comparten las instalaciones los Conservatorios profesionales de Música y Danza con la Escuela de Arte, ocupando cada uno de los centros un edificio propio y se destina uno a zonas comunes que albergan un auditorio, una sala de exposiciones y una biblioteca. También en este curso se implantan de manera experimental los Estudios Superiores de Diseño, en la especialidad de Moda.